miércoles, 14 de enero de 2015


Nos transformarnos en Quién recibimos.


 
Nuestra participación en el cuerpo y en la sangre de Cristo no tiene otro objetivo que el de transformarnos en Aquél a quien recibimos: a hacernos revestir, en todo, en el cuerpo, en el alma, de aquél en el cual morimos, somos sepultados y resucitamos.
San León Magno
http://www.sancta-missa-cotidiana.org/es/


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