Antes aún de que Jesús anunciase al mundo las bienaventuranzas, María fue solemnemente proclamada bienaventurada por Isabel con ocasión de su visita a la pariente lejana: "Bienaventurada la que ha creído que se cumplirán las cosas que le han dicho de parte del Señor" (Lc 1,45).
Así pues, la fe es la nota más característica de la actitud espiritual de María, que la abrió a la acción de Dios y permitió que el proyecto de Dios se realizara en ella y, por medio de ella, en todos nosotros. Cristo es esencialmente el fruto de esa fe paradójica y heroica, que es don y conquista al mismo tiempo.
En el día Internacional de la mujer proclamemos a María Santísima como modelo de mujer y modelo de vida para el mundo entero.
Un abrazo en Cristo y María,Dios bendiga sus vidas y a sus familias.